Euskal
Memoria presenta "Oso latza izan da. LA tortura en Euskal Herria",
para dar a conocer la verdad sobre la tortura.
Euskal
Memoria ha presentado su último trabajo monográfico, “Oso latza izan da. La
tortura en Euskal Herria”, junto con representantes de Egiari Zor y Torturaren
Aurkako Taldea, y más de 200 personas que han sido torturadas durante las
últimas cinco décadas. Una aportación basada en el trabajo colectivo, para
conocer la verdad sobre la tortura y la impunidad que rodea a esta realidad.

Julen
Arzuaga, escritor y coordinador del trabajo, ha subrayado la dimensión del
trabajo, que recoge cientos de testimonios, cuyos retazos forman el testimonio
colectivo de la tortura: “Este trabajo es un ejercicio de reconocimiento. Un
tributo a tantas personas, a tantas vascas y vascos que han tenido que guardar
en silencio sus vivencias. Sin embargo, este trabajo no es definitivo. Que
sirva para conocer la verdad y abrir el camino de la justicia, para dar un paso
y reconocer nuestra memoria”.
Las personas torturadas, víctimas no reconocidas
Unai Romano, representante de Egiari Zor, ha puesto de manifiesto la realidad
oculta de las personas torturadas. “menos me siento afectado por una de las
violencias que han confluido en ese conflicto. Ese mismo que una de las partes
se resiste a reconocer y a cerrar. Desde esa perspectiva me integré en Egiari
Zor, una fundación que agrupa y da voz a todas las personas golpeadas por la
represión y que sentían que su propia existencia y relato eran negados y
ocultados. Hoy tomo la palabra como portavoz de Egiari Zor, y lo hago para
dirigirme a quienes me torturaron e hicieron posible aquel maltrato, contra mí
y contra alrededor de diez mil hombres y mujeres de Euskal Herria. Aunque no
hayamos hecho victimismo, somos víctimas de esa lacra”.
Para ello, ha subrayado que no es suficiente con denuncias genéricas: “Que
nadie eluda su responsabilidad frente a décadas de bañera, electrodos, golpes,
gritos, flexiones, violaciones, silencio, tolerancia, complicidad y
encubrimiento, todas las personas que hoy comparecemos aquí hacemos pública
nuestra determinación de exigir responsabilidades a quienes torturan, a quienes
lo hacen posible y a quienes niegan que esto ocurra o haya ocurrido. La paz y
la libertad de Euskal Herria exigen acabar definitivamente con la infamia de
negar y esconder la tortura”.